Por Johana — porque los mejores platos no se planean.
Hay recetas que nacen de un libro. Y hay recetas que nacen de un viernes al mediodía cuando no hay carne en la nevera, el mercado ya cerró, y tienen que comer seis personas en dos horas.
Ese fue el origen de este pollo.
Yo tendría unos ocho años. Mi papá llegó más tarde de lo esperado y el pollo que Otis tenía planeado hacer al ajillo ya no alcanzaba. Mis tres hermanas mayores rondaban la cocina con hambre y con esa energía particular que tienen los adolescentes cuando esperan comida. Otis abrió la nevera, miró lo que había, y con una calma que yo todavía no entiendo del todo, sacó el pollo, la olla de mora que había sobrado del jugo del día anterior, y empezó a trabajar.
No dijo nada. Solo cocinó.
Cuando sirvió los platos, el pollo tenía un color rojo oscuro, brillante, con ese olor agridulce que mezcla lo dulce de la fruta con lo salado de la carne. Mis hermanas lo miraron con desconfianza. Yo lo probé primero —siempre fui la más curiosa— y desde ese bocado entendí que Otis no seguía recetas. Otis las inventaba.
Este plato se volvió parte del repertorio de los viernes. Hoy lo preparo con la Salsa de Frutos Rojos Salsifrutas porque tiene exactamente ese equilibrio que ella lograba instintivamente.
Ingredientes (para 4 personas)
• 4 presas de pollo (muslo y contramuslo, con piel)
• 150 ml de Salsa de Frutos Rojos Salsifrutas
• 3 dientes de ajo picados finamente
• 1 cucharada de salsa de soya
• 1 cucharada de miel
• 1 cucharadita de jengibre fresco rallado (opcional)
• Sal, pimienta negra al gusto
• 2 cucharadas de aceite de oliva o girasol
• Romero fresco (opcional, para aromatizar)
Preparación
Paso 1 — El marinado: la paciencia que da sabor La noche anterior, o mínimo 2 horas antes, mezcla en un tazón la Salsa de Frutos Rojos Salsifrutas, el ajo, la soya, la miel y el jengibre. Agrega sal y pimienta. Baña el pollo con esta mezcla, asegurándote de que cada presa quede bien cubierta. Cubre y lleva a la nevera.
Otis nunca marinó menos de una hora. “La carne necesita tiempo para escuchar el sabor,” decía. Yo no sé exactamente qué significa, pero funciona.
Paso 2 — El sellado: ese color que lo dice todo Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio-alto. Saca el pollo del marinado (reserva el marinado) y sella cada presa con la piel hacia abajo durante 4-5 minutos, hasta que quede dorada. Voltea y sella el otro lado 3 minutos más. No apures este paso. El dorado es sabor.
Paso 3 — El glaseado al horno Pasa el pollo sellado a una bandeja para horno. Vierte el marinado reservado por encima. Si tienes romero fresco, ponlo alrededor. Hornea a 190°C durante 30-35 minutos, bañando el pollo con sus propios jugos a los 15 minutos. La piel debe quedar brillante y ligeramente caramelizada.
Paso 4 — El reposo Saca el pollo del horno y déjalo reposar 5 minutos antes de servir. Este paso es importante: los jugos se redistribuyen y la carne queda mucho más tierna.
Paso 5 — El servicio Sirve con arroz blanco o con papa criolla al vapor. Vierte los jugos de la bandeja sobre cada presa. Si quieres más salsa, calienta un poco más de Salsa de Frutos Rojos de Salsifrutas y ponla en la mesa.